Desde hace unos meses, a raíz de mi cambio mental y espiritual, descubrí que necesitaba dar otro nuevo giro a mi día a día. Necesitaba tomar un estilo de vida que fuese realmente consecuente con mis valores y principios, en especial el del respeto y cuidado al medio ambiente, de forma que podamos vivir en armonía con la Tierra que un día nos fue prestada.

Por eso hoy me apetece mucho compartir con vosotros algunos de los pequeños pasos que he adoptado en mi vida para contribuir a sanar el lugar donde vivimos, y digo «sanar» porque, indiscutiblemente, el ser humano, durante años, se ha encargado de hacerlo enfermar.

Antes de enseñaros mis pasos, quiero deciros que todos podemos hacer un cambio en nuestra forma de vivir. En mayor o menor medida, todos somos responsables de la situación en la que se encuentra el medio ambiente, por lo que también todos somos capaces de adoptar hábitos más respetuosos con el planeta y cambiar aquellos que no lo son.

Dicho esto, aquí os dejo mis nuevos hábitos más ECO:

1. REDUCIR PLÁSTICOS. Reducir quiere decir disminuir la cantidad de plásticos de los que hacemos uso en nuestra vida diaria, como bolsas de supermercado, envases de fruta o verdura innecesarios, tuppers y botellas de agua, entre muchísimos otros. Las tiendas y supermercados están repletos de plástico, y lo peor es que nos hemos acostumbrado tanto, que para nosotros ya es algo completamente normal y compramos sin pensar cuánto daño estamos haciendo. ¿Y qué alternativas tenemos? ¿Cómo podemos reducir el consumo de plástico y generar así menos residuos? ¡Comprando más y menos al mismo tiempo! Me explico; comprando más a granel, con botes de cristal o bolsas de tela ecológicas y reutilizables, y menos envasados en plástico. Cada vez hay más tiendas especializadas en la compra a granel, y los mercados de frutas y verduras locales son una de las mejores alternativas, además de que la mayoría de productos son de kilómetro 0. Evitar las botellas de agua de plástico es otra buena opción, podemos substituirlas por botellas de cristal o termos libres de tóxicos, teniendo en cuenta que éstas dos opciones sí pueden ser reutilizadas, además de estar libres de elementos químicos como los que desprende el plástico.

Me gustaría dejaros una de las páginas en las que he inspirado estos pequeños pasos para que podáis informaros si os animáis a seguirlos; http://vivirsinplastico.com. Encontraréis mucha información.

2. OPTAR POR PRODUCTOS ECOLÓGICOS. Los productos ecológicos están libres de químicos, pesticidas, herbicidas, hormonas o fertilizantes artificiales, por lo que son responsables con el medio ambiente (verificar siempre el sello de producto ecológico) y con nosotros mismos, ya que dejamos de consumir aditivos y otras substancias químicas dañinas para nuestro organismo, relacionadas a menudo con muchas enfermedades. Ya son muchísimos los pueblos y ciudades que cuentan con tiendas especializadas en productos ecológicos, como las tiendas Veritas, una de mis favoritas. Además, muchos supermercados ya han introducido productos ecológicos en sus estantes. Os dejo aquí la página web de las tiendas Veritas, donde podéis encontrar un sinfín de productos ecológicos a precios muy razonables; http://www.veritas.es/ .

3. PRODUCIR NUESTROS PROPIOS PRODUCTOS, UNA ALTERNATIVA SALUDABLE. Éste hábito ya lleva un largo tiempo instalado en mi vida. Desde siempre he optado por la cosmética natural casera, y no tengo duda en que es la más sana y respetuosa con nosotros y con el medio ambiente. Cuando digo «producir nuestros propios productos» digo crear, con elementos naturales, productos para nuestra higiene personal. Pero esta no es la única alternativa, también podemos encontrar tiendas o firmas de productos ecológicos y naturales en el ámbito de cosmética y cuidado personal. Como en el caso de Nasei Organic, una pequeña firma de productos cosméticos elaborados únicamente con ingredientes naturales y ecológicos. Os dejo aquí su página web para que podáis conocer a sus creadoras un poquito más; https://www.naseiorganic.com/ .

Ahora sí, quiero compartir con vosotros algunas de las recetas que uso para crear mis productos, recetas que me permiten prescindir de los «potingues» convencionales de supermercado.

1. Aceite de coco como mascarilla para el pelo y hidratante para la piel. Desde hace mucho tiempo uso aceite de coco como mascarilla cuando noto mi pelo seco y sin brillo. Con el pelo seco, reparto el aceite de medios a puntas y dejo reposar un buen rato. El brillo y la suavidad que deja son maravillosos y si le añades aceite de oliva mucho más. También lo uso como hidratante corporal y facial. Un todo en uno que me permite evitar cualquier otra crema o mascarilla convencional repleta de sulfatos y siliconas.

2. Arcilla, sal marina, aceite de coco y tomillo como dentífrico. Una pasta de dientes casera y ecológica que nos permite prescindir de las pastas convencionales de supermercado, que llegan incluso a ser peligrosas a causa de los productos químicos que llevan, además de muy contaminantes. Para realizarla, mezclo en un bote de cristal 3 cucharadas de infusión de tomillo, una cucharada y media de aceite de coco, un pellizco de sal y 3 cucharas de arcilla blanca, preferiblemente, y la conservo en el frigorífico.

3. Azúcar, limón y miel como exfoliante. Sin más, un exfoliante más natural imposible. No tiene más que mezclar los ingredientes en un recipiente de cristal y aplicar con masajes circulares por el rostro con un poquito de agua. Dejar reposar 10 minutos, aclarar con agua tibia y acabar con fría, intentando gastar la mínima posible. Os recomiendo hacerlo por la noche, es importante evitar el sol después de exfoliarse el rostro.

Y hasta aquí, por ahora, los nuevos pequeños hábitos introducidos en mi vida. Como veis, son pequeños cambios sencillos a los que es fácil acostumbrarse, ¡y te acaban encantando! Pero lo más importante es lo mucho que podemos llegar con ellos a contribuir en el cuidado del medio ambiente.
Me quedan muchos cambios por hacer, algunos ya los tengo en mente, otros todavía tengo que descubrirlos, pero lo más importante es estar dispuesto a empezar el camino de liberarnos de lo que nos venden,y poder respetarnos y respetar.

¡A mí me encanta esta nueva aventura en la que me he embarcado, y en la que seguiré descubriendo muchísimas cosas acerca de cómo vivir más en armonía con nuestra Tierra y con nosotros mismos!

Porque para mí, vinimos aquí a cuidar de la Tierra, ya que fue un préstamo de nuestros padres y será un regalo para nuestros hijos. ¿Qué menos que amarla y respetarla?

¡Feliz día!

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