Recuerdo cómo de pequeña me quedaba siempre embobada frente a los puestos de cristales y piedras preciosas de las ferias medievales. La combinación de todos aquellos colores, formas y brillos intensos me llamaban mucho la atención. No entendía qué eran, de dónde venían, ni para qué se utilizaban, pero ver que lo que parecía ser una piedra por fuera tenía una increíble joya por dentro, me fascinaba como nada en el mundo. Recuerdo, en muchas ocasiones, ver a mis padres comprar algunos cristales y gemas para decorar nuestra casa. Es tal vez por eso que siempre me sentí, de alguna forma, conectada a los cristales y a su mundo mágico, pero no fue hasta hace poco cuando me interesé realmente por conocerlos de verdad.

Amatista, citrino, cuarzo rosa sin pulir y péndulo del mismo cristal, éste sí pulido, son los cristales que ahora decoran mi rincón de lectura de una forma muy especial. Y hoy me apetece compartir con vosotros qué me aportan y cómo y para qué los utilizo. Antes de hacerlo, quiero dejar claro que ésta es mi forma de entender y usar cada uno de mis cristales, no tiene porque ser la tuya, ni la de otros. Considero que todas las formas de hacer algo son correctas si quién lo hace así lo siente. Además, la manera en que un cristal trabaja depende mucho de la energía de la persona que lo utiliza, de sus necesidades y objetivos, por lo que las atribuciones que se dan a cada piedra pueden ser muy relativas. Por último, decir que ésta entrada está destinada a compartir las propiedades de mis cristales en el ámbito energético, espiritual y emocional, no para problemas o dolencias físicas.

Ahora sí, aquí os dejo mi colección de cristales y cómo y para qué uso cada uno de ellos:

  • Amatista. La amatista es una piedra de la familia de los cuarzos. Podría decir que es el mineral con el que más conectada me siento, ya que para mí es la piedra que trabaja mi equilibrio, mi armonía. Me aporta serenidad mental y espiritual, calma y paz. Me ayuda a sentirme conectada con mi parte más íntima y personal, con mi alma, y a transformar situaciones, actitudes y vivencias negativas en actitudes positivas y tranquilas. Me aporta una visión objetiva y abierta de las situaciones de mi vida y me ayuda a calmar mis pensamientos. Su intenso color violeta me inspira y me recuerda al Universo.
     

  • Citrino. El Citrino es también un mineral de la familia de los cuarzos. Con su tonalidad anaranjada, es un mineral que me aporta alegría, motivación y claridad mental. Me ayuda a sentirme motivada e ilusionada en momentos en que necesito dejar volar mi creatividad para iniciar nuevos proyectos, por lo que suelo tenerlo muy a mano en mis momentos creativos. También me ayuda a sentirme fuerte y sana, por dentro y por fuera. 
     

  • Cuarzo rosa. El cuarzo rosa, junto con la amatista, forman el dúo de cristales más bonitos y especiales para mí. Para mí está ligado a la armonía, a la tranquilidad, a la calma de sentimientos poco positivos y, sobretodo, a las vibraciones amorosas. Amorosas no sólo en el sentido de pareja, sino en el sentimiento de amor hacia nosotros mismos y hacia todo lo que rodea nuestra vida. Me ayuda a relajar ciertas emociones reprimidas y a liberar tensiones mentales, aportándome relajación física y mental. Su apariencia suave y fina me aporta calma.

¿CÓMO UTILIZO MIS CRISTALES?

Ahora que ya he desvelado mi colección de minerales y lo que me aporta cada uno de ellos, quiero explicaros cómo los utilizo.

Existen muchas formas de utilizar los minerales, todas válidas, y cada persona debe buscar la suya, aquella que le haga sentir mejor y más conectado con ellos. Yo prefiero usarlos únicamente en el momento de realizar mi meditación, que es el momento del día en el que tengo conciencia plena y en el que me siento más conectada conmigo y con el mundo que me rodea.
Para decidir con qué cristal voy a meditar me dejo llevar, confiando en que escojo siempre el que me aporta las propiedades que necesito en ese día y en ese justo momento. Para mí es muy importante visualizar las propiedades de cada mineral antes de empezar a meditar y manifestar con cuál de ellas quiero trabajar en esa meditación concreta, mientras lo sostengo entre las manos con conciencia plena en mi respiración.
El resto del tiempo me encanta añadirlos como decoración en mi rincón de lectura y escritura junto con algunas velas, libros, inciensos y plantas. Sus tonalidades casi transparentes me inspiran y me conectan con mi parte espiritual y creativa. ♋

Por último decir que ésta es una experiencia relajante, mágica y profunda en la que puedo sentirme en armonía con cuerpo, mente y espíritu, pero también es uno de los primeros resultados de un camino largo que requiere mucha investigación, lectura, aprendizaje, práctica, tiempo, paciencia, constancia y mente abierta. Si, como a mí, te atrae este ámbito pero no sabes por dónde empezar, te sugiero que busques algunos libros, como «Llamando a tu propia puerta» de Jon Kabat-Zinn, que te ayuden en la labor de documentación previa necesaria antes de dar el paso.

Si quieres comprar tu primer mineral y no tienes claro cuál escoger, te recomiendo algo; dirígete a la tienda, puesto o feria, donde vayas a comprarlo. Entra, observa la variedad de cristales y piedras que tengan sin leer sus propiedades, y escúchate por un momento, déjate llevar. El que necesites te escogerá a tí.

Gracias por leerme.

¡Feliz día!

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