Recuerdo haber escuchado mucho sobre la influencia que tiene la luna sobre nosotros, especialmente sobre las mujeres, y cómo mantiene una estrecha relación con nuestras emociones, nuestras sensaciones, nuestros pensamientos, la forma en que actuamos y las cosas que sentimos que necesitamos hacer en ciertos momentos. Aún y así, la influencia de la luna en los humanos nunca fue un tema que me llamase demasiado la atención, hasta ahora, pues algo cambió rotundamente hace algunos meses.
Como siempre digo, a raíz de mi cambio mental y espiritual, pues con él han venido infinitas cosas que desconocía totalmente, aquello que siempre había pasado desapercibido para mí llegó a mi vida como por arte de magia, sin buscarlo, sin pedirlo, simplemente apareció. Y así fue como una noche sentí que había una parte de mi que quería conocer con todo detalle a la luna, que quería investigar sus fases, descubrir la influencia que esta ejerce sobre nosotras y el porqué lo hace. Sentía que necesitaba conectarme con ella y con sus ciclos, y que tenía delante de mí un camino mágico y maravilloso por descubrir. Y así fue.

Después de un tiempo de búsqueda, por fin fui descubriendo lo que realmente sentía que necesitaba saber en aquel justo momento, empecé a conocer a la luna y todo lo mágico que la rodeaba. Descubrí cómo funcionaban sus ciclos, cuales eran sus diferentes fases y cómo estos se relacionaban conmigo, con mi cuerpo, con mis emociones, con mi mente, con mi espíritu y, en especial, con mi feminidad y mi ciclo menstrual.
En mi búsqueda también encontré ciertas sorpresas que jamás habría imaginado, y es que mi signo, cáncer, es un signo regido totalmente por la luna, por lo que esta influye en casi todos los aspectos de mi personalidad y mi ser. Y es por eso que hoy me apetecía compartir con vosotros este maravilloso descubrimiento, que me ha proporcionado la información que necesitaba en este justo momento de mi vida y me ha permitido conocerme y entenderme mejor, como mujer, como signo cáncer y como ser en si mismo. 

Antes de empezar, quiero aclarar que este no es un artículo científico, por lo que no voy a centrarme en explicar técnicamente el ciclo lunar y sus fases. Por el contrario, abarcaré el tema de la luna en relación a lo espiritual y energético. Así pues, este artículo encontraréis las distintas fases lunares y, junto a cada una de ellas, una breve explicación de cómo podemos utilizar la energía de cada fase para nutrirnos a nosotras mismas, y nutrir así nuestra unidad cuerpo, mente y espíritu.

Ahora sí, aquí van las 4 fases del ciclo lunar.

LAS FASES LUNARES

Luna nueva o Luna negra. La primera fase del ciclo lunar y la única en que la luna no es visible desde la Tierra, pues se encuentra oculta tras el resplandor del Sol.
Esta fase marca el inicio del ciclo lunar, de un nuevo periodo, por lo que es un momento de máxima energía. Es el momento de planificar, de aclarar qué es lo que deseamos atraer y crear en nuestra vida y visualizarlo con la energía que se nos brinda en esta fase inicial. Es tiempo de trabajar nuestro interior, de organizar nuestra ideas. Existe un método sencillo que me ha ayudado mucho a conectar con este punto del ciclo lunar, y es el de escribir en un papel en blanco todas aquellas cosas que quiero atraer a mi vida, o todas aquellas que deseo empezar a hacer, y, una vez interiorizadas y adquirida la claridad mental suficiente, manifestarlas a través de las visualizaciones y la meditación. Es una fase llena de armonía.

Luna creciente. Es la segunda fase del ciclo lunar y se produce entre 3 y 4 días después de la fase de Luna nueva. En esta etapa del ciclo, la luna que antes permanecía totalmente negra empieza a iluminarse y a aparecer en el cielo como un pequeño hilo delgado y tenue. 
Es el momento de empezar a crear los deseos y intenciones que habíamos planteado y manifestado durante la fase de Luna nueva, pues la energía de esta fase favorece la creatividad y el comienzo de nuevos retos y proyectos. Empezar una rutina de yoga, lanzar un proyecto que teníamos en mente, crear el arte que hasta ahora no habíamos exteriorizado; todo lo que deseamos lo empezamos en este momento, en esta fase del ciclo lunar, y crecerá siguiendo el ritmo de la luna, que también crece hasta convertirse en luna llena. Es una fase de crecimiento y desarrollo.

Luna llena. La tercera fase del ciclo y una de las más mágicas para mí. En esta etapa podemos ver una de las caras de la luna completamente iluminada, formando un imponente círculo.
Esta fase simboliza el momento de la culminación, del esplendor, todo lo que hemos empezado a crear en Luna creciente está ahora alcanzando su plenitud. En ella podemos sentirnos más enérgicos, nuestras emociones están flor de piel, por lo que es un buen momento para relajarse y reflexionar sobre lo que hemos empezado en Luna creciente y observar cómo se desarrolla sin dejar de trabajar en ello. 
Yo utilizo esta fase para limpiar y recargar mis piedras y minerales. Opto por dejar correr el agua por encima de cada uno de ellos, visualizando cómo se limpian y cómo eliminan las energías captadas en momentos anteriores. Cuando siento que ya están limpios y descargados, acostumbro a dejarlos toda la noche en el exterior para que puedan cargarse con la energía de la luna y renovar sus propiedades. No es necesario que reciban la luz directa de la luna, pero sí deben estar en contacto con el exterior. Es una fase mágica y llena de energía limpiadora. 

Luna menguante. Es la cuarta y última fase del ciclo lunar, en la que la luna empieza a menguar hasta desaparecer completamente y convertirse de nuevo en Luna nueva, para volver así a empezar el ciclo.
Es momento de purificación y reposo, de embarcarse en una reflexión sobre todo lo ocurrido durante las fases anteriores y de disfrutar de lo creado en Luna creciente.
Es una fase para deshacerse de todo aquello que no queremos en nuestra vida, de eliminarlo y liberarlo para dejar paso a las nuevas intenciones que se preparan en la próxima Luna nueva. También es la fase del agradecimiento, de mantenemos conscientes de lo creado y recibido y agradecer todas los experiencias vividas en las fases anteriores. Para mí, es una etapa muy mágica, pues nos ayuda a liberarnos y renovar. 

Ahora que ya conocemos las fases lunares, las energías que existen en cada una de ellas y cómo podemos aprovechar las propiedades de cada momento concreto del ciclo, quiero explicaros la conexión tan fuerte que existe entre el ciclo lunar y nuestra feminidad, nuestro ciclo menstrual, nosotras mismas y nuestro «yo mujer».  

CONEXIÓN FEMENINA; LA LUNA Y MI YO MUJER.

Como hemos visto anteriormente, el ciclo lunar consta de 4 fases, y su duración total es de 29 días aproximadamente, es decir, durante 29 días la luna pasa por las diferentes fases descritas llegando a la última, la fase de Luna menguante, y empezando de nuevo otro ciclo más. De forma paralela, el promedio del ciclo menstrual femenino es de 28 días, por lo que es aquí donde reside la increíble y mágica similitud entre nuestro ciclo menstrual y la duración del ciclo lunar.

Aclarar aquí que esta estadística no tiene porque corresponderse con todas nosotras, pues cada cuerpo es único y especial, y un ciclo menstrual saludable puede oscilar entre los 22 y los 40 días. Por ese motivo, y alrededor del planeta, una mujer puede ovular y menstruar en cualquiera de las fases de la luna y estar de igual forma totalmente conectada con ella. Y, para mí, es aquí donde realmente reside la magia; en descubrirnos como unidad, en conocer la influencia que la luna ejerce sobre nuestro propio cuerpo en cada una de sus fases, en conocernos y escucharnos a nosotras mismas, y hacerlo sin compararnos. 

Dicho esto, quiero compartir con vosotras cómo se relaciona cada fase lunar con las fases de nuestro periodo menstrual y qué simboliza cada una de ellas, independientemente de la duración de nuestro ciclo menstrual y del momento de este en el que nos encontremos. 

Luna nueva. Simboliza la menstruación, el momento de recogimiento de uno mismo y el trabajo interior. Es momento de reflexión, claridad mental y espiritual, meditación y balance. 

Luna creciente. Simboliza la ovulación, el momento de apertura, de crecimiento, de creatividad y vitalidad. Es momento de organizar, crear, emprender y lanzar.

Luna llena. Simboliza el momento en que la mujer se convierte en madre, la expansión del todo, la plenitud y la energía sexual femenina. Es momento de observar y reflexionar, de trabajar y estar abierto a nuevos caminos. 

Luna menguante. Simboliza la fase pre-menstrual, la intuición, la limpieza y la purificación. Es momento de desechar lo que no queremos, de soltar y liberar, de preparación para empezar de nuevo. 

Una vez aquí, conociendo ya la relación entre las fases lunares y las de nuestro ciclo, quiero aclarar que no es necesario que menstrúes en luna nueva o que ovules en luna creciente siguiendo el ciclo lunar, esta es simplemente una pequeña guía para que conozcas la fuerte relación que tenemos con la luna. Si tu ciclo no se corresponde al orden del ciclo lunar, es decir, si en vez de menstruar en luna nueva tú ovulas, no debes pensar que eso es extraño, ni mucho menos que sufres algún desajuste, pues, como he dicho anteriormente, cada cuerpo es único, especial y perfecto en si mismo y no todas vamos al mismo son. Lo que sí debes saber es que las fases de la luna siguen influyendo en ti de la forma descrita en este artículo, aunque tu ciclo menstrual no se corresponda con el mismo orden que el lunar, por lo que si te animas a aprovechar las energías de cada fase, puedes utilizar este artículo como una guía para descubrirte a ti misma. 

Por último, me gustaría proporcionaros algo que me ha ayudado mucho a conocer mi cuerpo, a conocerme a mi misma y a descubrir cómo influye la luna en cada uno de los días de mi ciclo menstrual según la fase en la que se encuentra; el diagrama lunar. 
El diagrama lunar es un método que nos permite plasmar con palabras y colores las sensaciones que vivimos cada día, relacionándolas en todo momento con la fase en la que se encuentra la luna, y descifrar así nuestra propia relación con ella.
Para mí, lo más maravilloso de usar el diagrama lunar es que jamás habrá otro igual al nuestro, pues es algo muy personal, único y especial, así como una mágica forma de conocernos más a nosotras mismas.
A continuación os dejo adjunto el enlace directo a la página web de Mujer Cíclica, otro gran descubrimiento para mí, donde podréis descargar un diagrama lunar para imprimir y aprender cómo podemos usarlo; haz clic aquí.

Sin duda, recomiendo encarecidamente leer los artículos de Mujer Cíclica, son pura magia.

Ahora que ya conocemos las fases de la luna, la energía especial que nos proporciona cada una de ellas y el cómo y porqué de la relación entre las fases lunares y las de nuestro ciclo menstrual, además de tener un diagrama lunar para conocer mejor aspectos mágicos de nuestra feminidad, quiero deciros que, para mí, la conexión entre la luna y nuestra feminidad es una conexión mágica, única y maravillosa, y agradezco infinitamente que esta información haya llegado a mi vida en el momento justo. Espero que sea muy especial también para vosotros.

Gracias por leerme.

¡Feliz día!

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